Durante gran parte de su historia, Uruguay fue una estancia ganadera, sólo habitada por unos pocos indios charrúas. El hombre blanco pisaba suelo uruguayo de tanto en tanto, cuando cruzaba desde Argentina para realizar rodeos y cuerear a miles de vacunos, desaprovechando todo el resto del animal. Con el paso de los años, Uruguay se fue poblando de gauchos, hombres que andaban solos y a caballo, que cuando tenían hambre, mataban una ternera, la asaban y el resto quedaba para los perros cimarrones. El hábito de la carne asada, entonces, está en las raíces mismas de la identidad uruguaya. El asado, considerado un verdadero arte que no cualquiera puede desempeñar, se hace sobre una parrilla, algo parecido a una barbacoa, que tiene la ventaja de cocinarlas carnes parejas. |