Época preincaica
Los vestigios históricos demuestran que la localidad donde se encuentra ubicada la ciudad de Ayacucho ha estado habitada desde 22 milenios a.c. Tales restos se encontraron en las cuevas de “Pikimachay” o “Cuevas de pulgas”, la cual tiene 24
m. de ancho y 12
m. de altura; ubicadas a 18
km de la ciudad.
Esta cueva fue descubierta el año 1966 por el arqueólogo norteamericano Richard Mac Neish, quién en su afán de de buscar el origen del maíz en
América, llega a Ayacucho y logra descubrir esta evidencia más antigua de la presencia del hombre en los
Andes Centrales.
Posteriormente, entre los años
500 a
1100 d.c, surgió a 20
km al noreste de la actual; el Imperio
Wari, que se formó sobre la base de las culturas
Huarpa,
Nazca y
Tiahuanaco.
Ayacucho fue el centro político administrativo de este primer imperio andino pre-incaico, que alcanzó altos niveles de calidad en producción de
cerámica,
tejidos,
metales y
piedra, entre los años
1100-
1420 d.c. en el periodo de los
Chancas. La ciudad de Wari llegó a tener una población superior a los 50.000 habitantes.
La
Cultura Wari se expandió hasta los territorios que corresponden a los actuales
departamentos de
Cajamarca y
Lambayeque por el norte y por el sur hasta lo que son hoy los departamentos de
Cusco y
Moquegua respectivamente.
Ante el debilitamiento del Imperio Wari, surgieron varias etnias locales que fueron adquiriendo poder, entre ellas los Chankas, Wankas, Willcas, Uramarcas, Atunsullas, Andamarca, Angaraes, Quinuallas y otros grupos regionales que se fueron agrupando en lo que se conoció como la cultura Chanka que rivalizó con los
Incas, llegando a ocupar el
Cuzco, siendo vencidos por estos durante el gobierno de
Pachacutec en el
siglo XV.
Época incaica
Hacia el
siglo XV, la región fue ocupada por los
incas quienes reafirmaron un centro administrativo como cabeza de la localidad y base para la lucha contra los Xauxas y Wankas de lo que es hoy la región del
departamento de Junín. Los Incas aplicaron su política de mitimaes, trasladando a las poblaciones originales a otros lugares y repoblando Ayacucho con etnias y pueblos de distintos lugares del imperio.
Así, se erigió en la zona el centro administrativo religioso de
Vilcashuamán (
halcón sagrado en
idioma quechua) que contó con una Pirámide Ceremonial, el Templo para el Sol y la Luna, el Acllahuasi o Templo de la Vírgenes y una Plaza llana y central. La distribución de la ciudad de
Vilcashuamán se hizo de tal manera que en conjunto formen la figura de un
halcón (huamán).
A partir de
1532, con la llegada de los
españoles, en la región de Ayacucho se presenta un proceso de guerra la ocupación hispana, que duró aproximadamente hasta
1537.
Época virreinal
La ocupación española buscó aprovechar la locación para la edificación de una ciudad que sirviera como cabecera para la colonización de la zona. Así se optó por la fundación y población de un primer asiento en la cercana pampa de la Quinua (donde se llevaría más adelante la histórica
Batalla de Ayacucho). Según otras fuentes, ese primer asiento se dio en la cercana localidad de Huamanguilla. Luego, debido a la inclemencia de la temperatura y a la poca versatilidad del emplazamiento ante cualquier cerco o asedio, se acordó trasladar la ciudad al lugar que ocupa actualmente.
El
25 de abril de
1540,
Francisco Pizarro fundó la ciudad de San Juan de la Frontera de Huamanga, designando a su lugarteniente Francisco de Cárdenas como primer gobernador. La ciudad que fue reconocida por la corona española como tal el
17 de mayo de
1544 otorgándosele
escudo de armas. Luego de su fundación española, la ciudad de Huamanga se convirtió en un gran centro comercial, ya que por su ubicación geográfica era paso obligado de viajeros y comerciantes que de
Lima o
Huancavelica se dirigían a
Cusco, el
Alto Perú y al
Río de la Plata, lo que dio gran relevancia a
Huamanga, durante casi todo el periodo virreinal. Tal situación se tradujo en una bella arquitectura, una arraigada fe religiosa expresada en más de 30 templos y varios conventos y claustros, la fundación de la
Universidad Nacional San Cristóbal de Huamanga y una gran actividad artesanal.
Época republicana
Ya desde los últimos tiempos del
Virreynato del Perú, los habitantes ayacuchanos participaban activamente de las ideas independentistas. Así sobresalen personajes como Basilio Auqui (Jefe Morochuco) y la heroína
María Parado de Bellido, entre otros. Sin embargo, Huamanga continuaba siendo un centro militar del ejército realista de donde incluso salieron las expediciones bajo el mando de Goyeneche que en
1810 se dirigieron a sofocar las revoluciones en el Alto Perú.
En
1820 el General
Álvarez de Arenales, bajo las instrucciones de
José de San Martín llegó a la ciudad durante la denominada Campaña de Intermedios que buscaba atacar Lima por los
Andes mientras San Martín lo hacía por la costa. Así, Arenales declaró la independencia en Huamanga el
1 de noviembre de
1820. En
1824 se consolidó la independencia americana en la
Batalla de Ayacucho donde participaron tropas independentistas bajo el mando de
Simón Bolivar y de
Antonio José de Sucre.